En un entorno de mayor presión operativa, los proyectos de infraestructura y energía requieren fortalecer la anticipación y gestión de riesgos para proteger inversiones, reducir interrupciones y mantener la continuidad de operaciones ante fenómenos naturales, daños a activos críticos y afectaciones en las cadenas de suministro.
Los riesgos asociados con fenómenos naturales extremos, interrupciones operativas, daños a infraestructura y retrasos en proyectos representan desafíos relevantes para sectores cuya actividad depende de la disponibilidad permanente de instalaciones, equipos especializados y cadenas de suministro complejas.
De acuerdo con cifras del Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED) citadas en el análisis, durante 2023 los desastres naturales generaron pérdidas y daños por 88 mil 910 millones de pesos, equivalentes a 0.3 por ciento del Producto Interno Bruto nacional, mientras que los fenómenos hidrometeorológicos concentraron más de 98 por ciento de las afectaciones económicas registradas ese año.
A nivel internacional, el Banco Mundial estima que incorporar criterios de resiliencia desde el diseño y construcción de infraestructura puede representar un costo adicional cercano al 3 por ciento de la inversión total, pero generar beneficios acumulados de hasta 4.2 billones de dólares durante la vida útil de los proyectos al reducir pérdidas, interrupciones y costos de recuperación.
Por su parte, Deloitte ha advertido sobre el impacto económico que puede generar la vulnerabilidad de la infraestructura a escala global, con estimaciones de pérdidas anuales que podrían alcanzar 460 mil millones de dólares hacia 2050, según el material proporcionado por Lockton México.
Interrupción del negocio, uno de los principales riesgos
Adriana Murra, subdirectora Comercial de Energía e Infraestructura de Lockton México, señaló que las empresas enfrentan actualmente riesgos más complejos y que un evento inesperado puede afectar tanto la operación de un proyecto como su estabilidad financiera.

En proyectos de infraestructura y energía, los daños materiales constituyen solamente una parte de las consecuencias. La interrupción de actividades puede generar incumplimientos contractuales, retrasos, gastos extraordinarios y presiones financieras que se prolonguen durante meses.
La reposición de algunos activos críticos puede representar otro desafío debido a que determinados equipos son fabricados específicamente para cada proyecto y su sustitución puede requerir más de un año, prolongando los periodos de recuperación.
Ante este escenario, la gestión de la continuidad operativa adquiere relevancia para reducir el impacto financiero mientras se restablecen las condiciones necesarias para reanudar las actividades.
Gestión del riesgo desde el diseño
Lockton México plantea que la gestión de riesgos debe comenzar desde las etapas de diseño, planeación y construcción, y no únicamente cuando un proyecto entra en operación y se contratan las coberturas correspondientes.
El análisis anticipado permite identificar los riesgos particulares de cada etapa, establecer medidas de prevención y definir planes de acción para diferentes escenarios de contingencia.
De acuerdo con Murra, conocer previamente las vulnerabilidades permite determinar qué riesgos pueden transferirse al mercado asegurador y cuáles requieren acciones adicionales de prevención, monitoreo y continuidad operativa.
Este enfoque puede ser particularmente relevante en proyectos complejos, donde las condiciones técnicas, geográficas, ambientales y operativas pueden modificar la exposición a diferentes tipos de riesgo.
Coberturas de acuerdo con la exposición real
Entre los aspectos que Lockton identifica se encuentra la necesidad de que las coberturas contratadas correspondan con los valores y riesgos reales de cada operación.
La firma señala que algunos activos pueden encontrarse subvaluados o que determinadas empresas pueden prescindir de coberturas por interrupción del negocio para reducir costos, situación que puede generar una protección insuficiente cuando ocurre una contingencia.
Las coberturas de interrupción del negocio pueden contribuir a proteger la estabilidad financiera durante el periodo necesario para recuperar las operaciones, particularmente cuando la reposición de activos o la reparación de instalaciones requiere periodos prolongados.
Consultoría especializada para proyectos complejos
Además del diseño de programas de aseguramiento, Lockton México ofrece, de acuerdo con el material proporcionado, servicios de identificación y evaluación de riesgos, estudios de pérdida máxima probable, visitas de ingeniería y análisis técnico de proyectos.
La finalidad es diseñar esquemas de protección acordes con las características específicas de cada operación, en lugar de aplicar soluciones estandarizadas.
La firma también plantea un seguimiento durante el ciclo de vida de los proyectos para revisar la evolución de los riesgos y ajustar las estrategias de protección conforme cambien las condiciones operativas.
Resiliencia basada en prevención
Para Lockton México, fortalecer la resiliencia empresarial requiere desarrollar una cultura de prevención sustentada en información, análisis técnico y toma anticipada de decisiones.
Entre las medidas recomendadas se encuentran ejercicios periódicos de identificación y mapeo de riesgos, con el propósito de conocer la exposición real de cada organización y establecer estrategias específicas para reducir el impacto de posibles contingencias.
La firma considera que conocer las vulnerabilidades permite establecer mecanismos de respuesta, proteger la continuidad de las operaciones y reducir los efectos económicos derivados de eventos inesperados.
